MADI internacional

Other languages – Español

MADI internacional

Írta: César López Osornio

Director General del MACLA

Olvidemos el tiempo transcurrido, olvidemos el conflicto de las opiniones. La disputa es una prueba de no ver con claridad. Hagamos nuestro llamamiento a lo infinito y tomemos allí nuestras posiciones.
C. L. O.

En pleno renacimiento (1564 d.c.) Miguel Angel tomó una tiza y en lo que era un concurso de dibujo de figura humana “iconografía y simbólica conforme a la época” trazó un circulo, colocó un punto en el centro, miró al jurado y dijo: “Pueden medir”.

Esta casi leyenda suele citarse en textos antiguos. Leyenda o no, ya “vibraba” en el ambiente que el dibujar no era cuestión de habilidad representativa, sino algo más. Ese “algo más” que ligaba al artista con su interioridad y con la infinitud de la imaginación sin límites.

2000 anos antes (428 a.c.) Platón sostenía con énfasis que la belleza suprema se encontraba en las formas básicas: triángulo, cuadrado, círculo. Thales de Mileto reflexionaba que el punto era el ejercicio exacto de razón y el espíritu que contenía todas las demás formas. Matemática y ciencia del pensamiento, donde la idea del invisible átomo afloraba como una evidencia en la consciencia de la humanidad.

En el 1800 d.c. Katsusuika Hokusai (1760–1849) confesaba que: en sus primeros 60 anos sólo estudiaba y ejercitaba su “ser expresivo” para ver y sentir mas allá de “lo tangible y palpable”. El ejercicio permanente de ese afán lo llevaría a los 110 anos ver “el alma de las cosas donde, sea un punto o una línea, todo será viviente”. Hokusai realizó algunas grandes obras gestuales, absolutamente no figurativas e independientes de los signos Kanji, Katakana y Hiragana. En ellas “bailando sobre la tela con una escoba iba pintando a ritmo musical”. La escoba que sostenía era sólo el instrumento por el cual el espíritu se manifestaba, y el hierático baile ofrecía ritmo y melodía que su alma necesitaba. Recorriendo en el tiempo estos testimonios de la no figuración, queda claro que la geometría ya aparecía arcanamente en el principio de las eras.

EL MADI histórico expuso entre otras cosas en sus propuestas iniciales la no representatividad, la geometría, y su más notorio aporte: la poligonalidad de sus marcos recortados. Propuestas que eran una avanzada histórica increíble en el ano 1946, y que para el 99 % de los artistas de ese entonces, y para el público en general, se traducían en un manifiesto de ineptos incapaces de dibujar, pintar, modelar, (o cualquier otro aspecto de incapacidad), que eran encubiertos con tesis o escritos que solo ellos leían o interpretaban. El publico MADI estaba integrado solamente por unos pocos – antecedente que en el tiempo se convirtieron en historia del Río de La Plata, como la primera y única manifestación plástica auténticamente Latinoamericana.

Su continuidad en Europa, como su re-fundación en París como MADI INTERNACIONAL, comenzó en el ano 1950, época en que en el Viejo Continente el ARTE CINÉTICO y el “GRUPO DE INVESTIGACION DE ARTE VISUAL” – Recherche Visual –1960, eran “La moda”. Y aunque ya lo no figurativo con su base en la geometría era una realidad, la geometría MADI con marco recortado era rechazada, salvo en poquísimas galerías; no se veía con claridad el deshacer la ortogonalidad del marco de encierro.

Lo que confirma el hecho de que la aceptación de nuevos horizontes en la manifestación estética, puede ser producto, entre otras cosas, de propaganda mercantil crítica, o de historicistas y oportunistas con propuestas banales, carentes de todo sentido y huecas de todo contenido. Así como el arte verdadero es la reserva espiritual del hombre, también lo falso puede ser el basurero de despropósitos impuestos por núcleos de poder en una sociedad ávida de “novedades”, muy lejos del hecho artístico, “novedades” que no duran más que su propio mal nacimiento, y que conforman una marana entorpeciendo la mirada del desprevenido espectador – que, ingenuo en su andar, y lo digo con respeto – es atrapado por falsas imágenes de fama e hipócritas propagandas. Corriente que vemos llegando a Bs. As., después de nacer en E.E.U.U. y propagarse en Europa.

Sólo el tiempo pone las cotas de lo verdadero, trayendo a la superficie a ignorados y limpios creadores cuyo destino fue quizás la sombra y el olvido.

El Movimiento MADI celebró los 50 anos de su creación con una gran muestra presentada por IBERCAJA (obra Cultural) en Zaragoza en 1996. Poco después, el Museo Reina Sofía de Madrid también rindió homenaje a este aun insólito movimiento internacional, sin duda el más longevo en su unidad en la Historia del Arte (unidad filosofica-formal-conceptual). La Pregunta: “Porqué el MACLA acoge a este movimiento como Latinoamericano” – Porque el origen, bases y fundamentación nacieron en Bs. As. en 1946. Fundamentación formal y filosófica a la que se fueron agregando todos los artistas internacionales que lo integran. Logrando transformarse este “ismo” en el primer grito de libertad creadora de América Latina. He aquí la razón de por que el MACLA recibe a MADI Internacional.

Costó anos de lucha y sinsabores introducir estas formas expresivas en la conciencia visual de la sociedad, porque la geometría necesita de un perceptor limpio de históricas visiones referenciales. En el mundo creativo, pasado y futuro se unen en un presente donde la vida palpita en su verdadero sentido. “Arte, vida y su contenido se mueven incesantemente.” Esto ocurre con el MADI histórico e internacional.

Contrariamente a conceptos aceptados, no es la geometría quien toma de la naturaleza, sino que es esta la que se “visibiliza” a través de la geometría, encontrándose ambas en el espacio uniéndose en simetrías vigentes.

Cezanne estaba en lo cierto “todo se puede reducir a las tres formas originales”. Contemplar una obra geométrica es enfrentarse a una aventura interior. En ella aparentemente no hay referencia algunas al mundo visible que nos rodea. Pero… si nos entregamos desde el centro, o desde el “vacío contemplativo” como lo llama el Zen – podemos despertar a una emoción sensible donde un color, un punto en su nadidad, o una línea en su hierático gesto, resuenen en nosotros como una maravillosa e inagotable realidad.

Instante en el que se produce la gracia superior donde el artista, su obra, y el perceptor son solo uno. Uno o unidad perceptual, nacimiento y origen de la vida sensible.

(MADI art periodical No5)